(de un tiempo a esta parte) La escena experimental e improvisadora barcelonesa vive una edad de oro. Una afirmación que puede parecer propagandística, desde luego. Lo cierto es que no ha recibido ningún premio o mención, no ha sido portada de los más prestigiosos suplementos culturales, ni, ni, ni, ni… pero allí está. Gozando de una excelente salud y viviendo una edad de oro. No hay duda. Desde luego no es una escena popular (no solo a lo radiofórmula, ni siquiera a lo Radio 3), ni con multitud de seguidores (hablamos de lo que hablamos y casi como que hay más músicos que público), pero (a día de hoy) la calidad y cantidad de sus propuestas, está fuera de toda duda.

Esa escena, que hay que mirar con amplias miras 😊, ha venido abarcando diferentes formas de expresión (estilos, sonoridades, corrientes…) y sería difícil (por más que absurdo) intentar encasillarla o ponerle “fronteras”. Y si es por eso, incluso es difícil ponerle una fecha de nacimiento o ponerle unos padres putativos. Según la amplitud de miras se podría hablar de esa locura imaginativa dadaísta que fueron Musica Dispersa, los mismos pioneros de la “música progresiva”, esos guiños de Jordi Sabatés (a un free, muy moderado) con Jarka o la más comprometida sonoridad de su “compañero de pic nics”, Toti Soler con sus Om (y en sus filas los hermanos Hodgkinson -Tim, miembro de Henry Cow-)… y algo más adelante y cada vez más variados y abundantes Blay Tritono, Tropopausa, el mito del free rock barceloní, con Percuho´s, la electrónica poética (y ruidista) de Macromassa, el madrileño, afincado en Bcna, Eduardo Polonio y el laboratorio Phonos… que en los ochenta/noventa daría lugar a nuevas combinaciones como Moisés Moisés, Cactus, Koniek, Les Anciens (todo un ejercicio de nostalgia y viejas complicidades), Aixonoespanic, proyectos de cierta ambición como el Big Ensemble del Taller de Músics (que igual colaboró con Pau Riba, Koniek o Agustí Fernández)… y las aportaciones de foranos como Mark Cunningham, Hiroshi Kobayashi (Guen Dai) , Jakob Draminsky. G3G, como hito. La electroacústica de Gabriel Brancic…

En los años noventa comienza a destacar el pianista mallorquín Agustí Fernández, que pasa de colaboraciones ocasionales (unos conciertos y grabación de disco) con figuras de la improvisación (Marilyn Crispell, William Parker, Evan Parker o Peter Kowald) a formar parte de grupos de la élite del momento, como el Electro Acoustic Ensemble de Evan Parker. La corriente, algo más jazz, de la libre improvisación europea gana peso en la escena barcelonesa y, junto a Liba Villavecchia y Joan Saura, Agustí (Trío Local) capitanea el IBA (Improvisadores de Barcelona Asociados) con sesiones regulares, en los que se mezclan los músicos de las viejas generaciones con los jóvenes y con un puñado de bailarines (Andrés Corchero, Constanza Brancic, Rosa Muñoz…). Tras el paso a un lado del primer triunvirato, el IBA queda en manos de Ferran Fages, Costa Monteiro y Ruth Barberá, quienes por entonces podían representar la corriente improvisadora berlinesa (de corte más aidiomático).

La internacionalización de la carrera de Agustí coincide con nuevos bríos en algunos de los históricos y la llegada de nuevas hornadas de músicos, con una gran formación académica, vía ESMUC (lo más llamativo, quizás), el Conservatori del Liceo…. Locales como Robadors, Soda… acogen sesiones de impro. Comienzan a aparecer grupos estables (Duot, Hung Mung, Phicus…). Más proyectos ambiciosos (Free Art Ensemble o Banda de Improvisadores de Barcelona). La producción discográfica se dispara (por más que no se venden discos como antes!!!!), con Discordian como buque enseña de las discográficas locales que documentan esta escena, pero haciendo notar que sellos europeos como FMR, Multikulti o Fundacja Sluchaj! y americanos como Astral Spirits editan material “made in BCNA”. Son ya habituales las colaboraciones con improvisadores y experimentadores tanto europeos como americanos (Martin Kuchen, Mars Williams, Mats Gustafsson, Pierre Bastien…). Siguen programaciones históricas de la experimentación como el LEM y se suman otras como el MMI. Y se confirma la heterodoxia y la falta de fronteras de este cajón-de-sastre.

Y todo esto…. ¿a santo de qué? Nada, una tontería. Que esta escena da más juego del que parece. Muchos de sus integrantes, desde hace años, se han venido dejando ver en la programación musical oscense (¡vaya lujo!!!). Tanto por la oficial del Área de Cultura como la de club del Juan Sebastián Bar. Y si miramos en esta edición fronteriza de Periferias, algunos cruzan la frontera y se llegan a nuestra ciudad como parte del programa. Za! (atención a su apuesta multitodo) podrían ser unos buenos representantes de esa escena experimental que hunde las raíces “más abajo”. Heterodoxia undervayaustedasaber. El guitarrista (para la ocasión, pero no hay que perdérselo con la electrónica minimal o el plato giradiscos) Ferran Fages es el corredor de fondo que une fuerza con gente de hornadas más recientes como son los estupendos Alex Reviriego (contrabajo), Oriol Roca (batería) y la oscense Clara Lai (piano). Y a más de uno le puede sorprender, pero Marcel Bagés, plato fuerte de esta edición de Periferias junto a Maria Arnal, viene de esta escena, y amén de que colabore con (los estupendos) Phicus, colideró, con su hermano, Hipopòtam (completaba el trío Alex Reviriego), grupo que tiene en pause, con el que grabó disco para Discordian y con el que ofreció un magnífico concierto en el “Juanse”.

jesusmoreno. arguis. mayo 2021

  • Dado que es un texto improvisado y escasamente ortodoxo, muchos nombres que (del olvido a la falta de espacio, como justificación) no aparecen, a buen seguro podrían acompañar a los de los que aparecen. Espero no me lo tengan en cuenta.