Periferias recupera la estética del Palladium y otros antros de la "cosa latina" de antaño, pero ofrece su particular visión contemporánea. La latinidad, el ritmo caliente y la verbena en un fiestón para el recuerdo.

Si existe un grupo que represente por excelencia el hedonismo del electropop, ése es The Human League. Creado en la ciudad industrial de Sheffield a mediados de los años 70 por Phil Oakey junto a Ian Craig Marsh y Martin Ware (ambos procedentes de The Future), tomaron el nombre de la Liga Humana de un juego de mesa de ciencia ficción llamado Star Force. Inspirados en la electrónica robótica de Kraftwerk, editaron en 1978 su primer single, “Being boiled”, muy conectado también a los fríos paisajes sonoros de sus paisanos Cabaret Voltaire. Tras la grabación de sus dos primeros álbumes, “Reproduction” y “Travelogue”, Marsh y Ware decidieron abandonar la Liga y crearon junto a Glenn Gregory el grupo Heaven 17. Por su parte, Oakey, junto a Adrian Wright, reclutaron a las dos cantantes que iban a constituir la imagen del grupo a partir de entonces: Susanne Sulley y Joanne Catherall. Con esta formación, The Human League grabó en 1980 su álbum más importante, “Dare!”, uno de los discos emblemáticos de la era del tecno-pop (y, en general, del pop de todos los tiempos), que incluía una serie de hits irrebatibles. A partir de entonces, han seguido editando discos de una forma irregular, y en estos momentos mantienen uno de los directos más magnéticos que se pueden ver, tal como se pudo comprobar en la edición 2005 del festival Primavera Sound.