Una celebración de la negritud más lúdica y vibrante, a través de un recorrido por el hip hop, el ragga, el reggaetón, el afropunk, el drum´n´bass, el jazz o el dubstep.

La última tendencia de éxito en la siempre exuberante escena de la música negra estadounidense es el afropunk, un ecléctico cajón de sastre en el que se incluye tanto a los hijos directos del hardcore rastafariano de los Bad Brains, como a las nuevas aventuras de los miembros de los míticos Fishbone, o incluso el r&b psicodélico de los Gnarls Barkley. La nueva etiqueta surge tras el éxito del documental “Afropunk” de James Spooner, film que retrata la vida de los punks afroamericanos de Los Ángeles. Tamar-kali, nativa de Brooklyn, es una de sus protagonistas. Con sangre de indios mohawsks en sus venas, la estética punk es para ella el recurso ideal para conectarse con sus raíces. Su directo es una descarga, a tres guitarras, de puro rock negro.