“Yo no deseo una identidad definida y definitiva, abogo más bien por las identidades nómadas, mutantes, múltiples, en movimiento” dice ORLAN, y lo dice en serio.

Sus primeras performances a mediados de los 60, Marches au Ralenti, consistían en paseos lo más lento posible de un punto a otro de París; con sus MesuRAGES su cuerpo se convertía en su principal herramienta, utilizándolo como unidad de medida. Durante los 70 desarrolla proyectos en torno a la estética barroca y la iconografía religiosa, se transforma en Santa Orlan y juega con la representación religiosa y el erotismo. Una performance en la que se convierte en máquina expendedora de besos, Le baiser de l’artiste, es un escándalo. Cuando en 1978 es ingresada de urgencia debido a un embarazo ectópico decide grabar la operación manteniéndose consciente. Esta experiencia inició el camino que seguiría su carrera.

9th Surgery-Performance, New York, December 14, 1993. Cibachrome in diasec mount. 65 x 43 in

9th Surgery-Performance, New York, December 14, 1993. Cibachrome in diasec mount. 65 x 43 in

En 1990 Santa Orlan se reencarnaba. Decide convertir su cuerpo en un autorretrato, pero como su cuerpo no se corresponde con la imagen que busca tiene que cambiarlo. Entabla “una lucha contra lo innato, lo inexorable, lo programado, la naturaleza, el ADN (enemigo directo como artistas de la representación) y Dios”.

Orlan quiere autodiseñarse y atraviesa el espejo con 9 pasos por el quirófano en los que siempre se mantiene consciente, dibujando con su propia sangre mientras cirujanos vestidos de Paco Rabanne o Issey Miyake recrean la barbilla de la Venus de Botticelli o los labios de la Europa de Boucher. Operaciones que por supuesto son fotografiadas y retransmitidas en directo y los restos (sangre, grasa) son guardados en relicarios. Éste es su modo de donar su cuerpo al arte.

Porque el cuerpo es un campo de batalla, pero cuál es la guerra que se libra es algo abierto a la experimentación.

Puedes leer aquí el Manifiesto del Arte Carnal.